Dinámica de Fluidos
La Dinámica Fluidos en movimiento (un fluido es cualquier sustancia que fluye; un gas, por ejemplo el aire, o un líquido, por ejemplo el agua). Incluye también el estudio de las interacciones posibles entre fluidos y objetos inmersos en ellos, cuando el objeto o el fluido -o ambos- se mueven. La dinámica de fluidos tiene por lo tanto gran importancia en la vida cotidiana; los coches que circulan o los aviones que vuelan, por ejemplo, son básicamente objetos que se mueven en un fluido (aire). Cuando se trata del aire se emplea generalmente el término aerodinámica.
Viscosidad
Uno de los conceptos más importantes de la dinámica de fluidos es el de la viscosidad. Los gases y los líquidos fluidos como el alcohol tienen una viscosidad relativamente baja, mientras que los líquidos espesos, como la melaza y el alquitrán, tienen mucha viscosidad. Ésta se debe a la fricción existente dentro de los fluidos; el coeficiente de viscosidad de una sustancia es una indicación de la fuerza de su rozamiento interno y una medida de su resistencia a circular. (El coeficiente de viscosidad, llamado generalmente viscosidad, se simboliza con la letra griega TJ y se mide en
). Los líquidos de baja viscosidad circulan fácilmente, mientras que los de viscosidad alta presentan mucha mayor resistencia a la circulación.
El aire es un fluido, y siempre que un objeto se mueve en él -o el aire en movimiento circula en tomo a un objeto (según se ve en los dibujos de la derecha)- se modifica el flujo del aire. En el caso de un objeto esférico (A) esa corriente es inicialmente laminar pero el aire forma una turbulencia en la parte de atrás de la esfera. La resistencia a la corriente se llama arrastre (flechas negras). La corriente que se forma en tomo a un objeto rectangular (B) es no laminar, con mucha turbulencia y mucho arrastre. La que se forma en tomo a un perfil como el del ala de un avión (C) es laminar, con la particularidad de que, como el aire tiene que hacer un recorrido mayor (y más rápido) sobre la parte de arriba, la presión del aire es mayor debajo del ala que sobre ella; el resultado es una fuerza hacia arriba, llamada sustentación (flecha roja). Si el ala está inclinada (D), con un ángulo de ataque mayor, se produce turbulencia y aumenta el arrastre; pero aumenta también la diferencia de presión existente entre las superficies superior e inferior del ala (hasta llegar a un ángulo de ataque crítico), siendo más que compensado el arrastre por la gran sustentación. Cuando el ángulo de ataque es muy acusado (E), no existe sustentación, y el avión se desploma.
Eritema por presión o rozamiento.
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ADVERTENCIA ACERCA DEL CONTENIDO:Esta página ofrece información para aclarar algunas cuestiones básicas acerca de este principio activo,medicamento, patologías,sustancias o productos relacionados. No es exhaustiva y, por lo tanto, no expone la totalidad de la información disponible y en ningún caso sustituye a la información que le pueda proporcionar su médico.Como la mayoría de medicamentos,tiene riesgos y beneficios. Cualquier cuestión adicional acerca de este u otros fármacos debe consultarlo con el médico que le atiende. – Para consultar la bibliografia clic aquí- |
Eritema por presión o rozamiento. Raya y manchas rojas. Dermografismo. Urticaria facticia:
A) Normalmente, la presión de la piel produce una vasodilatación con enrojecimiento que aparece tras un tiempo de latencia que varía de cinco a diez segundos. Pero este reflejo puede hacerse patológicamente intenso (eritema por presión). El fenómeno más típico es la raya roja meningítica, producida por una presión lineal de la piel (suele explorarse en el vientre) que perdura bastante tiempo: se presenta en todas las meningitis y puede ayudar a su diagnóstico; pero aparece también en estado de hipertensión arterial y en el hipertiroidismo, en el corazón irritable juvenil, etc., y en la piel de los pelagrosos.
Se ha querido oponer a la raya roja, la raya blanca (Sergent), producida por la misma presión lineal, suave, de la piel, que aparecería en la insuficiencia suprarrenal y en otros estados de hipotensión arterial. No tiene el valor que se pretendió.
B) En el tifus exantemático, el eritema de presión aparece con una latencia retardada, de más de diez segundos, a veces, hasta cincuenta (Sylla y Pankow).
C) En los individuos neuróticos, histéricos, o con gran inestabilidad neurovegetativa, como los asmáticos, se produce por esa misma presión una línea edematosa, en relieve, marginada, de eritema, que se denomina urticaria facticia o dermografismo, pues con un objeto romo se puede escribir o dibujar sobre la piel, apareciendo en ésta los trazos en relieve rojo, que puede durar muchos minutos.
D) Eritemas de proyección visceral (Marañón). Algunas veces, esos eritemas por presión (o los mismos eritemas emocionales espontáneos) se localizan en regiones de la piel que aproximadamente corresponden a la proyección en ésta de vísceras enfermas. Citaré la mancha roja tiroidea, en la cara anterior del cuello, en casos de bocio con hipertiroidismo; la mancha roja aórtica, en la región esternal, en casos de aortitis; la mancha roja vertebral, en la piel del dorso, en casos de lesiones de la columna vertebral, que pueden marcar la vértebra o vértebras enfermas con la misma precisión que el dolor a la percusión.
Pigmentaciones de origen endocrino.
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Pigmentaciones de origen endocrino. Gracias a la intervención de la hormona suprarrenal y de la hormona melanotropa de la hipófisis en el metabolismo pigmentario, la patología endocrina es muy rica en síntomas de este orden. Es posible que varias de las pigmentaciones ligadas a otras enfermedades, no endocrinas, que estudiaré después, tengan también un origen hormonal, por alteración secundaria de aquellas glándulas. E incluso puede sospecharse que ciertas pigmentaciones congénitas, como los nevi (Þ), estén influidas por trastornos endocrinos ocurridos durante la vida fetal (téngase en cuenta que las hormonas melanotropas comienzan a actuar en edades muy precoces de la vida fetal).
A) Pigmentaciones suprarrenales. La insuficiencia suprarrenal crónica (Addison) se caracteriza por una típica melanodermia. Aparece, generalmente, en individuos previamente morenos y con numerosos lunares (léntigos, Þ) y, algunas veces, con otros nevi (manchas hepáticas, verrugas, discromías, idénticos a los hipofisarios): (Þ), de aparición reciente. En las fases iniciales de la enfermedad, la hiperpigmentación es muy poco marcada, advirtiéndose en el dorso de las pequeñas articulaciones de los dedos (nudillo oscuro), en las zonas genitales (escroto, labios mayores, pezones) y en manchas en las encías, que pueden ser, y son las más típicas, ligeras, situadas al nivel de los incisivos laterales superiores. Al lado de los lunares previamente existentes aparecen otros, muy pequeños, sobre todo en la región lateral del cuello y en la oreja; también suele ser precoz el sombreado del borde superior del pabellón auricular. Es muy típica de esta fase precoz la facilidad de la piel para hiperpigmentarse por cáusticos, rozamientos, insolación, etc.; y esta pigmentación provocada tarda en desaparecer mucho más que normalmente. Cuando la enfermedad avanza y se completa el síndrome de Addison, hay ya una melanodermia difusa, de tono pardo en los morenos o bronceados en los rubios: éstos, como he dicho, mucho menos numerosos que aquéllos. Sobre el fondo difuso de la melanodermia destacan ráfagas de pigmento y los lunares, antes explicados, de color intensamente negro. El grado de la melanodermia difusa puede variar desde el tono normal de un individuo moreno pálido hasta tonalidades tan oscuras que simulan la de los mulatos o, excepcionalmente, la de los negros. Están siempre más teñidas las partes de la piel expuestas al sol (cara y dorso de las manos; las palmas se conservan blancas, con las rayas muy oscuras, como en las razas muy morenas). De todos modos, la melanodermia addisoniana suele tener una cierta apariencia normal. Hay siempre hiperpigmentación de las zonas genitales y de la línea blanca abdominal; más rara es la pigmentación de la línea media dorsal, sobre todo lumbar; también destacan las pigmentaciones en las zonas de roce —codos, cintura— y en las cicatrices. La hiperpigmentación de las mucosas es especialmente típica en la de la mucosa bucal: encías (generalmente asimétricas), labios, comisuras, cara interna de los carrillos; más raramente, lengua y paladar. Es excepcional la pigmentación de los dientes y de las uñas y en las conjuntivas. En la vulva y vagina, y en el glande, son, en cambio, bastante comunes. A veces, aparecen zonas de leucodermia. La melanodermia es el síntoma fundamental de la insuficiencia suprarrenal, cuando es típica basta para hacer el diagnóstico. Su diferenciación de las otras pigmentaciones, con las que puede confundirse —pigmentaciones raciales, diabetes bronceada, arsenicismo, aurismo y argirismo, principalmente— se hará al hablar de éstas. Otros síntomas de la insuficiencia suprarrenal: casi siempre afecta a individuos de constitución asténica o hipoplásica; cuando aparece en individuos de constitución pícnica, suele ser menos grave, es muy frecuente la presencia del estado linfático (Þ). La edad propicia para la revelación de la enfermedad es la juventud; pero no son raros los que empiezan después de los cincuenta años; y suelen ser más benignos. Hay casos familiares, a veces unidos a paraplejía. La melanodermia es precedida, acompañada o seguida de: astenia (Þ) hipotensión arterial (Þ), adelgazamiento precoz (Þ) con frecuente atrofia muscular (Þ); inapetencia (Þ); a veces, crisis de bulimia (Þ); adipsia (Þ); cambios de carácter (Þ), ausencia de reflejos tendinosos (Þ); diarrea o estreñimiento (Þ); rara vez, estomatitis hemorrágica (Þ); dolores lumbares muy constantes (Þ); signo de la raya blanca (Þ); hipogenitalismo (impotencia en el varón; hipomenorrea o amenorrea en la mujer); pérdida no constante del vello axilar; tendencia a la hipoglucemia, espontánea (Þ) o provocada por la insulina (Þ); a la acidosis (Þ), a la hiposodemia (Þ) e hiperpotasemia (Þ), a la hipocolesterinemia (Þ), a la deshidratación (Þ), a la anemia con linfocitosis y ligera eosinofilia (Þ); disminución (muy expresiva) de los 17-cetosteroides (Þ). Puede haber, en los períodos finales, crisis de insuficiencia suprarrenal aguda, que se manifiesta por accidentes dolorosos abdominales (Þ), vómitos (Þ), síntomas meníngeos o accesos epilépticos o mioclónicos (Þ) y coma (Þ). Si no hay pigmentación, los otros síntomas suelen dar un cuadro de «debilidad» difícil de clasificar; pero no es imposible el diagnóstico de la insuficiencia suprarrenal en estos casos sin pigmentación —«Addison blanco»—, teniendo en cuenta la constitución, la hipotensión y la astenia muy intensas. En estos casos sin pigmentación pueden ocurrir las crisis agudas, quizá rápidamente mortales. Los datos de laboratorio suelen aparecer sólo en las fases finales de la enfermedad y ayudan poco al diagnóstico, salvo las pruebas funcionales específicas; recordaré los más importantes: determinación de los 17-cetosteroides, sustituida hoy con ventaja por la determinación de cortisol en plasma, que suele bastar; estimulación con ACTH; prueba de la sensibilidad a la insulina; hiperpotasemia e hiposodemia; prueba de la hiposodemia provocada (Þ); prueba de la hiperpotasemia provocada (Þ); prueba de Thorn negativa.
El diagnóstico de insuficiencia suprarrenal supone las siguientes etiologías:
1. Tuberculosis suprarrenal. Es la lesión habitual: del 80 al 90 por 100 de los casos; más frecuente aún en la estadística nuestra. Es frecuente que coincida con otras lesiones tuberculosas, sobre todo renales, testiculares y óseas; menos veces de las serosas (peritoneos, pleura); rara vez pulmonares. Las calcificaciones radiológicas apoyan esta etiología.
2. Un 7 a 9 por 100 de los casos ofrecen, según los autores, un estado degenerativo y atrófico de las suprarrenales, de naturaleza poco clara. En nuestra experiencia, esta lesión es rarísima. Se ha comparado a la atrofia amarilla del hígado. A veces puede relacionarse con estados tóxicos. Esta atrofia suprarrenal idiopática o primaria se atribuye actualmente a una adrenalitis autoinmune y puede asociarse a un mixedema por tiroiditis atrofiante del mismo mecanismo (síndrome de Schmidt). En otros casos se supone que el estado degenerativo sería secundario a una lesión grave de la prehipófisis, con la consiguiente ausencia de hormona corticotropa. No sabemos exactamente la importancia casuística de esta enfermedad de Addison de origen hipofisario, pero en realidad suele formar parte del complejo síndrome de Sheehan, en el que al hipocortisolismo puro se suma el hipotiroidismo y el hipogonadismo, con su típico cuadro clínico: entonces ya no puede hablarse de «Addison», pues falta la melanodermia y la médula suprarrenal no se afecta. Es excepcional el hipoadrenismo secundario sin afectación tiroidea ni gonadal.
3. Son rarísimos los casos de origen canceroso. El cáncer suprarrenal no suele, además, producir el síndrome addisoniano, pigmentado, sino un cuadro vago, de astenia e hipotensión que, a veces, termina por la muerte súbita.
4. Otras infecciones (gripe, difteria, escarlatina, melitococia) pueden revelar una insuficiencia suprarrenal latente, más que crear una lesión responsable de insuficiencias suprarrenales crónicas. En algunos casos parece evidente la influencia etiológica, probablemente reveladora también, del paludismo. He visto bastantes casos que siguieron a una hepatitis infecciosa.
5. Una dieta pobre en sodio (por ejemplo, en enfermos sospechosos de cardiopatía, o por régimen adelgazante, etc.) puede poner de manifiesto una insuficiencia adrenal latente, o desencadenar accidentes agudos en addisonianos declarados (casos míos).
6. La degeneración amiloidea (Þ) puede afectar a las suprarrenales. Es contingencia rara. He visto un caso.
7. Una atrofia corticosuprarrenal secundaria, yatrógena, ocurre en todos los tratamientos con glucocorticoides muy prolongados, por supresión del ACTH.
B) Pigmentaciones hipofisarias.
1. Las enfermedades hipofisarias del orden hipofuncional (síndrome adiposogenital, Sheehan, enanismo, diabetes insípida) y los síndromes hipotalámicos (Þ) se acompañan con frecuencia de discromías de diferentes tipos, formadas especialmente por elementos névicos, principalmente pequeños, y numerosos lunares y manchas hepáticas, alternando con manchas acrómicas, vitiligoides, más o menos marcadas; otras veces, con los caracteres del vitíligo típico. Es muy probable que estas discromías se deban a la alteración de la hormona melanotropa hipofisaria. Luego diré la posible atribución a este mismo origen de otras pigmentaciones. Por de pronto, las discromías del síndrome de Albrigth (Þ) y del síndrome de hiperelasticidad de la piel (Þ), y las ováricas, hepáticas, etc., que ahora estudiaré, tienen, probablemente, este origen hipofisario. El síndrome de Sheehan, en contraste con el Addison, destaca por una palidez alabastrina.
2. En los casos de hiperfunción hipofisaria (acromegalia, obesidad pletórica y virilismo de Cushing) se observa una pigmentación morena, difusa, que en algunos casos puede ser muy acentuada. Desde luego, estas dos enfermedades ocurren casi invariablemente en individuos morenos. Pueden observarse también las mismas discromías que en el hipopituitarismo, ya porque se afecten, por el tumor adenomatoso, los centros hipotalámicos, ya porque, al final, el síndrome hiperpituitario se transforme en hipopituitario.
En todos los adenomas hipofisarios productores de ACTH, existe hiperpigmentación, también en el síndrome de Nelson (tumor hipofisario postadrenalectomía bilateral por síndrome de Cushing). Igualmente la producción ectópica de ACTH en ciertas neoplasias (distintos carcinomas).
C) Pigmentaciones ováricas:
1. El embarazo produce en ciertas mujeres una pigmentación típica (cloasma gravídico): melanodermia en ráfagas, localizada sobre todo en la frente, en las mejillas y dorso de la nariz (en forma de mariposa) y en el labio superior. No hay pigmentación en las mucosas.
2. Una pigmentación idéntica puede aparecer en ciertas enfermedades del ovario, sobre todo en el ovario poliquístico (cloasma uterino, cloasma ovárico). Según mi experiencia, ocurre esto principalmente en mujeres solteras o viudas jóvenes. No es rara la confusión con las pigmentaciones addisonianas: se hace el diagnóstico diferencial por el buen estado general, la ausencia de manchas en las mucosas, la no intensificación por la acción del sol, la ausencia de alteración de los 17-cetosteroides, etc. Muchas veces se acompaña este síndrome pigmentario ovárico de psicopatías depresivas (Bloch). Aparece también en casos corrientes de insuficiencia ovárica juvenil. La coexistencia del cloasma con abultamiento del vientre (por el tumor ovárico) y la supresión de la regla (por esta misma lesión ovárica) pueden ser origen de una de las formas de falso embarazo (Þ).
El cloasma gravídico u ovárico es fácil de diferenciar, en los casos típicos, de las demás pigmentaciones; pero cuando es muy intenso, puede confundirse con la melanodermia suprarrenal. El dato más importante a favor del cloasma es la falta de pigmentación en las mucosas. No obstante, mi experiencia indica que las mujeres propensas al cloasma son principalmente asténicas, morenas e hipotensas, es decir, las que previamente presentan una predisposición hiposuprarrenal constitucional. Por tanto, es posible que en las génesis del cloasma intervengan la hormona suprarrenal y, probablemente también, la hipofisaria, ya que tanto en el embarazo como en las enfermedades ováricas hay una repercusión constante de la hipófisis.
3. El arrenoblastoma del ovario puede originar también hiperpigmentación cutánea.
D) Pigmentación hipotesticular. En el eunuquismo y eunucoidismo es muy frecuente y típica una coloración amarillenta, de pergamino, de toda la piel, seguramente en relación con la hipercarotinemia (Þ). Esta coloración y la precocidad de las arrugas asimilan la piel hipotesticular a la senil.
E) Pigmentación en las enfermedades tiroideas. En el hipertiroidismo se presentan a veces pigmentaciones oscuras en la piel, sobre todo en torno de los párpados (Jellinek). Otras veces aparecen en esta enfermedad numerosos nevi, discromías vitiligoides o vitíligo verdadero. Todos estos síntomas son más frecuentes en la enfermedad de Basedow clásica central (Þ) que en el adenoma tóxico del tiroides. No es imposible que el origen de estas pigmentaciones sea también suprarrenal e hipofisario hipotalámico.
En el mixedema del adulto (hipotiroidismo) hemos observado pigmentaciones faciales parecidas al cloasma de las embarazadas (Balcells).
Duración de los Huracanes o Tifones
Los huracanes pueden prolongar su duración hasta dos o tres semanas. Cuando nacen en los océanos tropicales, con determinadas condiciones climáticas, es cuando se dirigen hacia el Oriente, con la corriente oriental de las copas superiores desviándose hacia el polo; es aquí cuando en la zona de las corrientes hay mayor concentración de masas de aire frio, que se encargan de transformar el ciclón cálido en ciclones con frente cálido y un frente frío. Al llegar a tierras continentales, la componente del viento que penetra en el centro de baja presión aumenta debido al rozamiento contra el suelo, aumentando así también el movimiento de ascenso, lo que ocasiona el relleno del ciclón y presenta lluvias catastróficas.
Se pueden apreciar las perturbaciones de los fenómenos meteorológicos desde el este, en el siguiente orden: primero se aprecia la aparición de amplios bancos de altos cirros que vienen varios kilómetros adelante del ciclón; luego se aprecia cómo se aproxima el frente cálido, se ve cómo las nubes pierden altura y aumentan su densidad, desciende también la presión y se produce un marcado cambio de dirección y aumenta la fuerza del viento, el cual está girando de izquierda a derecha; además, se aprecia un aumento de la temperatura, y por último, cuando el frente se empieza a alejar, se presenta una estabilización de la presión, un intempestivo cambio en la dirección del viento, que comienza a circular de derecha a izquierda, y se presenta un cese de lluvias. Mientras en el sector cálido la estabilidad de la masa de aire determina el tiempo; sin embargo, aquí los cambios revisten poca importancia, se aprecia escasa lluvia, temperatura moderada y poca visibilidad. Muy cerca del frente frío de la rapidez de traslación, así como de la velocidad del movimiento, dependen en parte las condiciones del tiempo.
Se desarrollan también las corrientes de chorro sobre la zona frontal, en donde los contrastes térmicos son muy marcados, principalmente en la media y la alta troposfera. Estas corrientes son más intensas mientras mayor sea la diferencia de temperaturas entre las masas de aire en contacto. Las largas estrías de nubes a mediana y gran altura, así como una nubosidad moderada en las capas inferiores, son la principal característica de este fenómeno dentro del cual el viento alcanza velocidades entre 300 y 400 kilómetros por hora. La trayectoria de estas masas genera variaciones en la presión, y conforma ciclones y anticiclones en las zonas frontales, afectando el ámbito climático.
El Viento
El viento real está formado por una serie de ráfagas con intervalos de calma que se presentan rápidamente; es también denominado como movimiento turbulento.
Sin embargo, la meteorología generalmente considera el flujo medio, el cual solamente indica el tránsito de sistemas de grandes y medianas dimensiones conocidos como ciclones y anticiclones, que conforman gran parte de la zona que consta de grandes áreas del globo terráqueo en donde se presenta un movimiento del viento conocido como circulación general de la atmósfera.
Movimientos del viento: El viento, en términos generales, se divide en tres componentes:
según los paralelos -conocidos como movimientos zonales,
según los meridianos
según la vertical.
Sabemos que la circulación del aire no puede ser muy prolongada, ya que siempre existen elementos como los sistemas montañosos, el paso de un océano o un continente y el calentamiento climático en los diferentes hemisferios, los cuales hacen que se altere el curso. Por todo esto, la circulación está sometida a desaparecer en un lapso bastante breve y, aunque no existieran los anteriores elementos de perturbación, no se realizaría ningún desplazamiento de calor de regiones tropicales o calientes a las zonas polares o más frías; si se presentase un aumento en la temperatura, serían más fuertes los vientos occidentales polares.
Algunas investigaciones han centrado su atención en la relación existente entre la convergencia ocasionada por el rozamiento en la superficie y la divergencia de los vientos más fuertes, para poder explicar de manera dinámica la creación de los ciclones en la superficie.
Zonas meteorológicas: Se ha comprobado que muy cerca del ecuador hay una zona uniforme de bajas presiones cuya principal característica es la presencia de vientos débiles variables ocasionalmente interrumpidos por la presencia de acumulaciones, precipitaciones abundantes y hasta tempestades: es la denominada zona de calmas ecuatoriales; sin embargo, en la actualidad recibe el nombre de zona intertropical de convergencia y marca el límite entre otras dos zonas en donde los vientos alisios son marcadamente constantes y soplan desde el NE en el hemisferio norte y desde el SE en el hemisferio sur.
Las hoy conocidas como zonas subtropicales de presiones altas se encuentran localizadas entre los 30 grados de latitud norte y los 30 grados de latitud sur y presentan generalmente vientos débiles. Anteriormente eran conocidas como lonas de calma tropical.Caracterizadas por la presencia de numerosas depresiones, de tiempo irregular y con un clima por lo general templado, encontramos las zonas de vientos de Componente occidental, localizadas más exactamente entre 35 y 60 grados de latitud en ambos hemisferios.
Muy cerca de los círculos polares, muy bien definidas se encuentran las zonas polares, caracterizadas por la baja presión que presentan, así como por la presencia de núcleos de presiones en los que convergen vientos variables. Las zonas polares se encuentran localizadas en latitudes mucho más altas, con depresiones relativamente elevadas y con presencia de vientos muy variables que vienen del oriente; su componente más importante es el movimiento zonal, es decir, el que se presenta a lo largo de los paralelos y que se incrementa con la latitud en la troposfera en dirección O. Mientras la componente en dirección al meridiano es pequeña, la componente vertical es mínima, comparada con el movimiento zonal. De acuerdo con la distribución de la temperatura en la troposfera, podemos analizar la circulación de la atmósfera.
Rozamiento
Supongamos un cuerpo sólido C situado sobre una superficie plana y horizontal S. Para que se deslice, aplicándole una fuerza f. ésta tiene que ser mayor a otra fuerza F, proporcional al peso mg del cuerpo C. Por tanto, se verificará: f > F = Kmg
La constante k depende de la superficie de los cuerpos que rozan y se llama coeficiente de rozamiento, cuya fórmula es: 
Si el cuerpo está sobre un plano inclinado, se deslizará si la componente tangencial del peso es superior a la normal multiplicada por el coeficiente de rozamiento k, es decir:
: mg sen a > kmg cos a
de aquí se deduce que tga > k. El ángulo mínimo ao para que haya deslizamiento es el ángulo de rozamiento: tga0 = k.
Rozamiento
Se entiende por rozamiento la resistencia que se opone al resbalamiento o a la rodadura de un cuerpo sobre otro, llamándose en el primer caso rozamiento de fricción: en otros casos puede ser de giro o pivote de rodadura.
En la técnica, es importante tener en cuenta los rozamientos que podemos clasificar en estáticos y dinámicos. En los primeros, se aprovecha su utilidad para sujeciones con clavos, tornillos, tuercas, etcétera. En cambio, el rozamiento dinámico o de movimiento es perjudicial porque produce un desgaste en los cuerpos que rozan, a la vez que elevan la temperatura de las piezas en contacto.
Las causas del rozamiento son la rugosidad de las superficies de contacto, las fuerzas de adhesión moleculares y la falta de rigidez de los cuerpos.
El mayor grado de rozamiento se produce entre cuerpos de la misma naturaleza.
